La Fundación lleva el nombre del Hermano Miguel, santo
ecuatoriano que tuvo una profunda vocación de servicio
a la comunidad, además fue una persona que triunfó
en el ámbito público a pesar de su discapacidad
física, situación que no le impidió ser un
extraordinario ser humano.
Se dice que fue ''el
hombre con los pies torcidos que caminó por el sendero
recto''.
Es importante anotar que no
somos una organización religiosa ni política.